¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro?

¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? Mateo 11:3

Hace muchos años, mi papá conoció a unos judíos que se habían mudado al pueblo donde él trabajaba.  Se formó una amistad entre ellos, así que en una ocasión le regalaron una cachucha con dos palabras en hebreo bordadas en el frente.  Las dos palabras quieren decir “Mesías ahora”, dando a entender así que los judíos están esperando la venida del Mesías – su primera venida, no su segunda.  Hasta el día de hoy los judíos mayormente rechazan a Jesucristo – de hecho, Cristo quiere decir el Mesías o el Ungido – y esperan la venida de otro Mesías.

La pregunta previamente citada es de Juan el bautista, que un día mandó a sus discípulos para que se la hicieran a Jesucristo.  No sabemos el motivo por el cual Juan hizo la pregunta, pero queremos ver dos partes de la pregunta.  Lo primero que queremos considerar es la venida de Jesucristo y luego su exclusividad, es decir, que no hay que esperar a otro porque no existe.

Con centenares de profecías cumplidas por Jesús de Nazaret, la Biblia está en lo cierto al decir que Jesús es el Mesías, el Ungido de Dios.  Sí, definitivamente el Mesías ya ha venido.  Pero, ¿para qué vino?  Hay varios versículos en el Nuevo Testamento que nos dicen para qué vino el Señor Jesucristo, pero 1 Timoteo 1:15 lo dice de esta manera:  “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”.  Así es, mi estimado lector.  Jesucristo vino a salvar, a sufrir y a poner su vida en rescate por todos nosotros.  Él vino para salvarnos de la condenación. ¡Qué Salvador! Bendito sea Dios quien lo envió y bendito sea Jesucristo que voluntariamente vino a sacrificarse.

Entonces, ¿esperamos a otro?  Definitivamente no.  No hay otro mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5).  No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres en que podamos ser salvos (Hechos 4:12).  ¿En quién confía usted? ¿Confía en otro?  ¿A quién espera usted?  ¿Está esperando a otro?  Sepa que el único Salvador ya vino y no hay otro.

Aunque no esperamos a otro, sí esperamos a Aquel que ya vino porque vendrá por segunda vez.  Ya no viene para morir, porque eso lo hizo una vez para siempre cuando quitó de medio nuestro pecado por el sacrificio de sí mismo.  Pero sí vendrá por los que hemos creído en Él, para que estemos para siempre con Él.  Y vendrá para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecieron al Evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor (1 Tesalonicenses 1:8,9). No espere a otro. El Señor Jesucristo ya vino para salvar al pecador.