Vivir en peligro

En los dos meses anteriores al 18 de mayo del 1980 el volcán, Mount Saint Helens, situado en el noroeste de los EE.UU. daba avisos, emitiendo humo de su pico y generando temblores, que estaba por hacer erupción.  Por muchos días los científicos habían observado mientras la ladera norte había crecido significativamente, dando a entender que la erupción era inminente.  Las autoridades habían evacuado a todos los residentes en la zona, a todos menos uno: un señor mayor de edad, Harry Truman, quien era dueño de un hotel al pie de la montaña.  Una y otra vez las autoridades habían acudido al señor Harry para avisarle de la pendiente erupción y rogarle que evacuara el lugar, pero Harry resistió decidiendo quedarse en un lugar peligrosísimo.

Se nos hace increíble que una persona se quedara en un lugar tan peligroso, pero fíjese que la Biblia enseña que hay muchas personas que se encuentran en condiciones aun más peligrosas y es posible que usted sea una de ellas.  El señor Truman vivía bajo la sombra amenazante de un volcán, pero el pecador que no tiene a Jesucristo como su Salvador, que no tiene la salvación o el perdón de pecados, vive bajo la ira de Dios.  «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él», Juan 3:36.  El versículo citado nos dice que la ira de Dios está sobre el pecador que no tiene a Jesucristo.  No dice que estará ni que tal vez esté, sino declara que definitivamente la ira de Dios está sobre él.  Mi estimado lector, si usted no tiene a Jesucristo como su Salvador, la ira de Dios por sus pecados está sobre usted y en cualquier momento puede derramarse.  Usted vive en condiciones mucho más peligrosas que las del señor Truman, la de estar bajo la ira de Dios.

Una de las indicaciones de que el volcán iba a hacer erupción era la que crecía un lado del monte.  Indicaba que lava, gas y materiales se estaban acumulando.  A medida que pasaban los días crecía notablemente.  También la ira de Dios está creciendo.  Romanos 2:5 dice: “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.”  Fíjese que uno que no quiere arrepentirse de sus pecados está atesorando o acumulando ira para sí mismo y en el día del juicio de Dios recibirá la ira que le corresponde o que merece por sus pecados.  Si usted no se ha arrepentido ya ni ha buscado refugio en Jesucristo, sepa que hoy se está acumulando la ira de Dios contra usted y sus pecados.

Repentinamente a las 8:32:17 de la mañana del 8 de mayo del 1980 el Mount Saint Helens hizo erupción, dando muerte a 57 personas, destruyendo 250 hogares, destrozando 47 puentes, 24 km de ferrocarril, y 300 km de carretera.  La erupción echó una nube de ceniza de hasta 24 km en el cielo en tan sólo 15 minutos.  También redujo la cumbre del volcán unos 400 metros.  Uno los difuntos fue Harry Truman, quien había rehusado buscar refugio.  Uno sólo se puede preguntar: ¿Por qué?  ¿Por qué no hizo caso?  Un pariente de Harry dijo: «Él pensaba que iba a poder ver la lava cuando empezara a salir del volcán y en el último momento llegaría un helicóptero y lo salvaría».  Pero la erupción llegó a 480 km por hora y enterró a Harry bajo una avalancha de lodo, lava y piedra.  Un científico comentó: «Lo más probable es que sólo tuviera tiempo para voltear la cabeza».

¿Será que usted también está pensando lo mismo en cuanto a la ira de Dios?  ¿Piensa usted que va a poder ver la venida de la ira de Dios y luego buscar refugio?  Fíjese que la Biblia enseña que uno debería tener prisa.  Dice: «¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?» Mateo 3:7.  También dice que la ira de Dios vendrá inesperadamente.  1 Tesalonicenses 5:3 muestra «que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina… y no escaparán».  Mi estimado lector, hay que huir de la ira de Dios.  Huir a Jesucristo, el único refugio, el único que puede salvar de la ira de Dios.  La Biblia dice que las personas que han confiado en Jesucristo serán salvas de la ira.  Romanos 5:9: “por Él (Jesucristo) seremos salvos de la ira”.  Uno que confía en el Señor Jesucristo será salvo de la ira porque Jesucristo ya sufrió la ira de Dios en la cruz cuando Dios cargó en Él el pecado de todos y derramó su ira contra el pecado.

Querido lector, si usted no tiene a Jesucristo está bajo la ira de Dios (Juan 3:36), pero si reconoce su pecado y su peligro, y confía en Jesucristo, será salvo de la ira venidera.  No sea como el señor Truman.  Reconozca su peligro y huya hoy a Jesucristo.

Por Jasón Wahls