¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?

¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Mateo 16:26

Una simplificación de la contabilidad se puede expresar de la siguiente forma: los ingresos menos los gastos equivale a las ganancias (los ingresos – los gastos = las ganancias). Entonces, si un negocio en un plazo fijo tiene mayores ingresos que gastos resulta en ganancia, es decir, hay rentabilidad.  En cambio, si dicho negocio tiene mayores gastos que ingresos, hay perdida.  En la pregunta que plantea el Señor Jesucristo en este pasaje nos da una lección acerca de la contabilidad espiritual. Los ingresos son los placeres del mundo o lo que uno puede “ganar” en esta vida terrenal.  El gasto es el alma.  La pregunta es: ¿qué beneficio o provecho hay?  Tal vez una tabla nos ayude.

 

Los ingresos Los gastos El beneficio
Todo el mundo:

  • riquezas
  • placeres
  • amistades
  • popularidad
  • éxito
  • respeto
  • y todo lo que el mundo ofrezca

 

El alma: la persona en sí que existirá para siempre. ¿Cuál es el beneficio de ganar cosas temporales y perder el alma eternamente?

En otras palabras, la pregunta es: ¿cuál sería el beneficio si una persona ganara temporalmente todo el mundo y perdiera eternamente su alma?  La respuesta es que no hay beneficio, no hay provecho, sino una perdida eterna.  El alma existirá para siempre y los placeres mundanos son temporales.  No se pueden comparar.  Sin embargo, hay multitudes de personas que no piensan en su alma sino solo en lo pasajero.  ¿Qué ganancia hay en eso?

En cambio, si uno perdiera todo el mundo y ganara su alma, es decir, si fuera salvo, sería un beneficio de infinito valor.  Sería una ganancia eterna.  ¿No ve? Su alma vale más que todo el mundo.  No la pierda por nada del mundo, porque lamentablemente hay personas que han “ganado” mucho en este mundo pero han perdido sus almas.  De igual manera, hay personas que han sufrido mucha perdida en este mundo pero por haber creído en el Señor Jesucristo han sido salvadas y han ganado infinitamente.  “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.  Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”,  Filipenses 3:7,8.

La segunda pregunta que hizo el Señor Jesucristo también tiene que ver con el alma.  Es difícil saber exactamente lo que se está preguntando.  Podría ser que esté preguntando: ¿qué recompensa, o rescate, puede dar el hombre para redimir su alma una vez perdida?  O ¿qué dará el hombre a cambio de su alma?  La palabra traducida como “recompensa” quiere decir «a cambio» o «rescate».  Si es así la pregunta, la respuesta es que no hay rescate o recompensa que pueda dar el hombre para rescatar su alma, ni antes ni después de que la haya perdido.  “Porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás” (Salmo 49:8).  El único rescate suficiente para redimir el alma es el que ya pagó el Señor Jesucristo, “el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:6).

¿Qué aprovechará usted si gana todo el mundo y pierde su alma?  ¿Qué recompensa dará usted por su alma?